Me compré un rubiecito. Ante la discriminación hipócrita comento la siguiente anécdota parafraseando un articulo de Litvinoff en LA VOZ (“Me compre un negrito” citando un deseo de Nicole Neuman) Mi sorpresa fue mayúscula al entrar a un hotel de Córdoba. Imitando el cholulismo globalizador de muchos ámbitos que quieren parecerse entre sí (los “no lugares”, de Marc Augé) se ha puesto de moda parar botones en sus puertas vestidos con sacones hasta las rodillas confeccionados con telas de colores chillones bordadas de rojo intenso, pantalones chaplinescos y sombreros napoleónicos. ¿Se pretende un tinte aristocrático o se cae en el ridículo? Más aún si se pone el estrambótico uniforme a un hombre negro para resaltar el contraste de su piel. ¿Le darían trabajo si no fuera negro? ¿Un morocho de nuestra Docta tendría igual oportunidad para cumplir ese papel?
Presentándonos.
José María Las Heras es Licenciado en Administración y Contador Público Ha ocupado diversos cargos en el orden nacional, provincial y municipal. Fue Ministro de Finanzas de Córdoba, Gerente de Administración de
Docente Universidad Católica de Córdoba, Universidad Nacional de Mar del Plata, Universidad Nacional del Litoral, Universidad Nacional de Cuyo, Universidad Nacional de Salta, Universidad Católica de Santiago del Estero, Universidad Nacional de
Director Académico de
Fue académico de
Consultor y conferencista en el ámbito nacional e internacional. Publica artículos de su especialidad y de interés general en diarios y revistas. Publica habitualmente en los diarios
Son sus libros más conocidos ESTADO EFICIENTE (Sistemas de administración financiera gubernamental), ESTADO CRISTALINO ( El control de las cuentas públicas) ESTADO EFICAZ (Auditoria de resultados en el Sector Público), DE RESULTADOS EN EL ESTADO. UN ENFOQUE AL CIUDADANO de Ediciones Buyatti; y
En edición los libros
Es Director Académico del Digesto Comentado (Ediciones Buyatti) de NORMAS DE ADMINISTRACION FINANCIERA GUBERNAMENTAL (cinco tomos)
Es Director del Centro de Transferencia en Administración Financiera y de Resultados del Sector Público de
"LO DE UNO" y "LO DE LOS OTROS"
Me compre un rubiecito. Por JM Las Heras
Me compré un rubiecito. Ante la discriminación hipócrita comento la siguiente anécdota parafraseando un articulo de Litvinoff en LA VOZ (“Me compre un negrito” citando un deseo de Nicole Neuman) Mi sorpresa fue mayúscula al entrar a un hotel de Córdoba. Imitando el cholulismo globalizador de muchos ámbitos que quieren parecerse entre sí (los “no lugares”, de Marc Augé) se ha puesto de moda parar botones en sus puertas vestidos con sacones hasta las rodillas confeccionados con telas de colores chillones bordadas de rojo intenso, pantalones chaplinescos y sombreros napoleónicos. ¿Se pretende un tinte aristocrático o se cae en el ridículo? Más aún si se pone el estrambótico uniforme a un hombre negro para resaltar el contraste de su piel. ¿Le darían trabajo si no fuera negro? ¿Un morocho de nuestra Docta tendría igual oportunidad para cumplir ese papel?

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